Depresión por desempleo o problemas laborales

Miércoles, 4 de enero de 2012

Depresión por desempleo o problemas laborales

El estado de ánimo a veces, es frágil dependiendo del carácter de una persona o de su situación personal. Por ejemplo, si alguien se encuentra en un momento de sufrimiento en su ámbito privado, corre el riesgo de hundirse de una forma más sencilla ante un problema laboral. Precisamente, el conflicto que plantea un problema cuando la persona está débil a nivel emocional, es que se siente desbordada y los hechos adquieren dimensiones desorbitadas. ¿Qué sucede cuando se sufre una depresión por un desempleo o un problema laboral?

Sencillamente, que lo prioritario, lo urgente y lo vital es solucionar dicha enfermedad anímica. Es decir, una persona que no se encuentra bien debe de tener la meta de recuperarse antes que la de encontrar un trabajo estable. La salud es el primer bien de la vida. Un bien que está por encima del amor, del dinero y del trabajo.

Pero a su vez, cuando la depresión está causada por el desempleo y las consecuencias que dicha situación produce, se produce un círculo vicioso del que es difícil salir si no se cuenta con el entorno adecuado. Lo que necesita una persona que no se encuentra bien es tener cerca a alguien que le dé seguridad, por ejemplo, los padres. Para que pueda tener todo el tiempo necesario a la hora de recuperarse sin preocuparse por temas económicos o por cómo llegar a fin de mes.

¿Por qué es importante seguir este proceso? Porque hay que estar fuerte para poder llevarlo a cabo.  A veces, se produce la depresión ante el desempleo o un conflicto laboral porque surgen sentimientos de culpa, sensación de inferioridad y falta de autoestima. De tal modo, que la persona tiende a aislarse de los demás y a perder el contacto con los conocidos. Cuanta más distancia se toma respecto de los demás, más difícil es volver a tomar la iniciativa. En la medida en que te cierras a los demás, también pierdes posibles contactos profesionales.

En otros momentos, la realidad es que es normal que una situación de desempleo de larga duración cuando se tienen responsabilidades familiares, termine causando angustia, miedo, vértigo ante el futuro, insomnio, dolor de cabeza, preocupación… En caso de que estés en una situación límite no dudes en pedir ayuda a quien haga falta. Si hay alguien de tu entorno que puede recomendarte en una empresa, explícale tu situación y pídele el favor. Por suerte, la crisis todavía nos deja ver muchos casos de humanismo y de esperanza en el día a día.

El 2012 se presenta muy difícil según muestran las estadísticas. Y lo peor es que hay desempleados que llevan mucho tiempo agotados de tanto luchar y de tanto intentarlo. En ese caso, sólo es posible intentar sobrellevar el dolor de la mejor forma posible, tener la mente ocupada y buscar actividades en la rutina diaria. El hecho de no hacer nada sólo puede llevarte a darle mil vueltas a la cabeza. Existen varias razones por las que es clave intentar disimular la tristeza y el malestar. Y es que, en una entrevista de trabajo, ningún seleccionador contrata a una persona que transmite sufrimiento, energía negativa y debilidad. Al servés, se busca a personas alegres y optimistas que den lo mejor de sí mismas en la empresa y que estén motivadas.

En la mayoría de las ocasiones, un psicólogo es la principal ayuda a la hora de superar la depresión y la tristeza por un problema laboral. En asociaciones como el Teléfono de la Esperanza puedes contar con ayuda gratis. ¿Conoces a alguien que esté sufriendo por un tema de desempleo? Entonces, intenta ayudarle.

Imagen: De Psicología

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